Lo que se soslaya en el conflicto Israel-Palestina

Si bien desde hace 75 años Israel y Palestina se enfrentaron en varias acciones de violencia armada, lo ocurrido el 7 de Octubre pasado no registra antecedentes. La acción terrorista de Hamás mostró un desprecio por la vida humana nunca visto. El punto más complejo a resolver es el que refleja un video, donde niños palestinos de escuelas primarias declaraban sus odios a los ciudadanos israelíes. Indicaban con firmeza que había que matarlos. O sea que se los educa para el odio y la muerte, se los prepara para ser terroristas. El problema no es sólo militar, llega hasta la educación de los niños palestinos.

Los conflictos territoriales deben resolverse en las Naciones Unidas, donde se establecieron normas de derecho internacional que orientan las relaciones entre los países. El terrorismo está fuera de este ámbito. ¿Cómo resolver entonces un conflicto, donde no se enfrentan dos estados sino un Estado frente a una fuerza terrorista?

La primera reacción de Israel fue contraatacar a los pobladores de Franja de Gaza, un territorio con 2,3 millones de habitantes, el 45% de ellos chicos menores de 14 años que viven en un ámbito inhóspito por su gran pobreza y miseria. Israel les cortó el agua, la electricidad, el gas, los combustibles y los servicios de comunicación.

El periodista especializado en política internacional y corresponsal de guerra, Gustavo Sierra, con más de 40 años de experiencia, conoce como pocos este largo conflicto. Escribió y fue entrevistado tras la incursión terrorista de Hamás. Indicó que la moderada Autoridad Palestina que gobierna la Franja de Gaza, fue desplazada de hecho por dicha agrupación terrorista, existiendo una dictadura como en Venezuela, Nicaragua o Cuba. Los habitantes no son terroristas aunque se educa a muchos niños para serlo. Hamás no representa a los palestinos de la Franja. Sierra observa que tanto Israel como los terroristas se valen de la guerra, que es destrucción y muerte. Y se pregunta: “¿Adónde va a llegar Hamás con su accionar terrorista, adónde va a llegar Israel destruyendo Gaza? Es muy difícil salir de la muerte y la destrucción.” La reflexión se corrobora con la realidad pues en 75 años de predominio de las armas, el conflicto no se ha resuelto incrementándose la destrucción y las muertes.

 

CIENCIAS PARA RESOLVER CONFLICTOS

Ya mencionamos en esta columna que los países más avanzados desconocen, no se valen de las ciencias idóneas para resolver conflictos. ¿Cuáles son las ciencias desaprovechadas? En primer lugar las del comportamiento, que se están desarrollando en el mundo de manera exponencial. Las integran disciplinas como la economía del comportamiento, la psicología cognitiva y evolutiva, las neurociencias y las más recientes ciencias de datos. Estudian lo más profundo de la constitución humana: cómo pensamos, decidimos, cambiamos nuestras conductas o las mantenemos. Proveen perspectivas diferentes sobre la toma de decisiones, teniendo en cuenta los comportamientos emocionales que actúan en las relaciones con los demás. Analizan la esencia de la naturaleza humana, los procesos cerebrales y las dinámicas de interacción social. Una científica decía: “Los científicos deben pensar más en la inserción de sus conocimientos en la sociedad; así la ciencia servirá para resolver problemas.”

La otra ciencia es la diplomática. Capacita en la negociación y búsqueda de consensos. La carrera diplomática es exigente: el aspirante debe contar con estudios en relaciones internacionales, derecho o ciencias políticas, pues los desafíos globales requieren enfoques interdisciplinarios e interculturales, conocimientos y capacidades que los soldados no tienen.

Los enormes presupuestos en armamentos, que crecen año a año, deberían invertirse en la creación de sistemas de educación, en trabajos que cambien comportamientos y conductas, en procesos que estimulen el amor al prójimo. Si los terroristas de Hamás logran que los chicos odien a los israelíes y quieran matarlos ¿cómo no lograr la visión contraria? Al que odia hay que reeducarlo, no matarlo. Al analfabeto se lo alfabetiza, no se lo mata. Las muertes no detienen el problema, lo acrecientan, pues todos los días nacen nuevos ciudadanos. Y si nacen en ámbitos enfrentados, crece el odio entre unos y otros.

Solamente una visión limitada puede sostener el camino de las armas. ¿Por qué no se analizan con inteligencia los 75 años del conflicto entre Israel y Palestina? Ante una enfermedad, los médicos buscan su causa y los científicos proveen caminos para curarla. No se mata al enfermo para matar la enfermedad. En los conflictos entre naciones es necesario analizar, buscar las causas y avanzar en la solución con las ciencias mencionadas. Lo contrario muestra una conducta animal, carente de inteligencia, siendo que el hombre es un animal pero con inteligencia. Hasta ahora predomina la animalidad. Ciertamente, ante lo ocurrido el 7 de Octubre, lo primero que surgió fue la animalidad. Mirando hacia atrás vemos que esta actitud no resolvió el conflicto, lo incrementó.

 

TESTIMONIOS A TENER EN CUENTA

Hay voces que se soslayan y deberían ser escuchadas, tenidas en cuenta:

Shawan Jabareen, dirige la organización palestina Al-Haq, formada por abogados que desde 1979 defienden los derechos humanos: “Nuestros corazones –dice Jabareen– están sangrando por las atrocidades que estamos viendo. No defiendo a Hamás ni a la Jihad Islámica. El problema no comenzó el sábado 7. El liderazgo palestino viene pidiendo desde hace años a la comunidad internacional que intervenga, pero nadie lo escucha. Por la fuerza no se arregla nada. No podemos construir el futuro con un elemento como la fuerza: la solución es política. Pero Israel no tiene una agenda de paz.”

Andrés Oppenheimer, periodista: “Con el tiempo, después que el Ejército israelí destruya a Hamás, tanto Israel como los palestinos tendrán que expulsar a los fanáticos religiosos de sus respectivos gobiernos y volver a las negociaciones para una solución de dos Estados para dos pueblos. Eso no es imposible.”

António Guterres, secretario general de la ONU: “Los ataques de Hamás no surgieron de la nada. El pueblo palestino ha sido sometido a 56 años de ocupación asfixiante. No hay forma de que una guerra pueda aceptarse en el siglo XXI. Es un absurdo.”

Narendra Modi, primer ministro de la India: “A lo largo de la historia se vivió la escasez, por lo que la confrontación era la norma. Hoy tenemos los medios para satisfacer las necesidades, por lo que es innecesaria una era de guerras. ¡No debe serlo! Fomentaremos mitigarlas.”

Andrés Cisneros, ex vicecanciller argentino: “Las reglas más elementales de la diplomacia aconsejan no escalar las diferencias, procurando establecer instancias de diálogo que eludan conductas emocionales que poco aportan; lo primero es no dañar y lo segundo no echar leña al fuego.”

Papa Francisco: “Las armas no son el camino.”

Papa Pio XII (1944): “La guerra como medio para resolver los conflictos será superada.”

Papa León IV (847-855): “La guerra es siempre de origen satánico”.

Juan Bautista Alberdi: “Tomamos de los romanos lo que tenían de mejor: el derecho civil, la ley con que se trataban a sí mismos; y lo que tenían de peor: la guerra, como medio legal de discusión y medio de gobierno. De la guerra nace el gobierno de la espada, el gobierno militar, el gobierno del ejército que es el gobierno de la fuerza que sustituye a la justicia y al derecho como principio de autoridad. El derecho de defensa es muy legítimo pero tiene el inconveniente de confundirse con el derecho de ofensa, siendo imposible que el interés propio no crea de buena fe que se defiende, cuando en realidad ofende; sólo un neutral puede ser capaz de discernir, sin cegarse, quién es el ofensor y quién el defensor. Es común considerar héroe a quien vence por las armas, matando seres humanos. El más condecorado es el que ha quitado más vidas en la tierra.”

Antonio Battro, médico, doctor en psicología experimental: “Juan Bautista Alberdi en su libro El crimen de la guerra (1868), decía: Formad al hombre de paz, si queréis ver reinar la paz entre los hombres. Expresión que se contrapone al consejo repetido por siglos: Si quieres la paz, prepárate para la guerra.

George Zabelka, capellán de los escuadrones que bombardearon Hiroshima y Nagasaki: “No hubo cardenal ni obispo norteamericano que se opusiese a estos bombardeos masivos. El silencio equivalía a la aprobación. La actitud moral de la Iglesia era indiferente y silenciosa. Hay que enseñar a los cristianos que la enseñanza de Cristo de amar a los enemigos no es facultativa. La Iglesia debe declarar que la guerra es incompatible con la enseñanza de Jesús. Los profetas del Antiguo Testamento dijeron: no pongan vuestra confianza en carros y armas, sino en Dios.”

Aldous Huxley: “Así como el duelo –práctica otrora legitimada– fue abolido, no hay razón para que la guerra no sea abolida.”

Albert Einstein: “La paz no se puede mantener a la fuerza; sólo puede ser lograda por el entendimiento.”

Georges Cottier, cardenal suizo (1967): “¿Es el hombre guerrero por naturaleza? Si la violencia es inevitable en el mundo físico y biológico, en el hombre no procede de su naturaleza sino del pecado, por lo que la radical supresión de la violencia supone la radical supresión del pecado. Así la teología de la guerra justa desaparecerá de la teología moral. La paz, la mansedumbre, la paciencia, el perdón de las ofensas, son valores absolutamente esenciales del cristianismo.”

Pierre Veuillot, arzobispo de Paris (1967): “Siglos antes se oraba por la victoria y se predicaba la cruzada; hoy se reza por la paz, se pide el diálogo, el consenso, la negociación. Ya no se consiente aceptar las armas como única solución para resolver los conflictos internacionales o los antagonismos ideológicos.”

Mahatma Gandhi: “La no violencia es la fuerza más poderosa a disposición de la humanidad. Más poderosa que el arma más compleja de destrucción. El amor es la fuerza más sutil y penetrante. Sólo el amor es capaz de vencer al odio. Responder al odio con el odio equivale a agravar más todavía sus efectos. El ojo por ojo termina haciendo que el mundo entero quede ciego. El amor y la verdad representan dos caras de una misma moneda. Con ellas se puede conquistar el mundo.”

Lanza del Vasto: “La no-violencia no consiste en no hacer nada ante el malvado, sino que no opongamos a su maldad nuestra maldad. No es abandonar la defensa, sino renunciar a duplicar el mal que genera una cadena del mal, cuyo último eslabón es la muerte. La lucha, que no debo eludir, no buscará vencer sino convencer. Debo lograr, con amor, el movimiento del corazón que se llama conversión. Debo llevar a mi adversario a la razón, a iluminar su conciencia, a convertirlo. Las armas del que combate por la justicia, deben ser distintas de las de los injustos. Con qué lógica puedo considerar bueno hacer lo mismo. Cómo llamar bien al mal devuelto.”

Adolfo Fernández de Obieta, hijo de Macedonio Fernández y promotor de la no-violencia: “Comparto la afirmación de Richard Mc Sorley SJ, en su artículo Las armas son un pecado, pues hay un conflicto entre Evangelio y armas.”

Nelson Mandela: “Si quieres hacer las paces con tu enemigo, trabaja con él, entonces se volverá tu compañero. Tras 27 años de haber estado recluido en una prisión inhumana, invité a compartir mi mesa familiar a dos de mis carceleros. Esta actitud la llevé a la práctica cuando conduje los destinos de Sudáfrica.”

Alfred Grosser, sociólogo alemán: “La UNESCO sostiene en su carta constitutiva que la guerra surge del espíritu del hombre, de su mente, en la creencia de que su guerra es justa y que el enemigo es malo. Los soldados, en su mayoría, están convencidos de la moralidad de sus causas. Que la UNESCO tenga como objetivo modificar en la mente humana, con educación, ciencia y cultura su inclinación guerrera, es una forma de revertir la violencia.”