Usinas de inteligencia desaprovechadas

Arturo Prins

Una feliz iniciativa acaba de anunciarse: la creación de la Confederación de la Sociedad Civil, que aspira a representar a fundaciones, asociaciones y empresas solidarias.

En Historia de una pasión argentina , Eduardo Mallea decía que el trabajo creador se origina en una inteligencia desinteresada, en un ensueño, en el proceso de una fantasía trasformadora. A mi entender, éste sería el motor movilizador de la sociedad civil.

Para canalizar ese motor, las Naciones Unidas crearon, en 1948, la Conferencia de Organizaciones No Gubernamentales (Congo), donde instituciones de todo el mundo adquieren en la ONU estatus consultivo. Es decir, el derecho a hacer propuestas a los Estados miembros, discutirlas y concretarlas. Personalmente, comprobé este diálogo en Ginebra (sede de Congo), Santiago de Chile (Cepal) y Nueva York (ONU).

La nueva confederación, creada por la Federación de Fundaciones Argentinas (1994), el Grupo de Fundaciones y Empresas (1995), el Foro del Sector Social (1996) y la Red Argentina de Bancos de Alimentos (2009), desea que se conozca la riqueza de la sociedad civil. Por eso, en su presentación, el pasado 26 de agosto, Día de la Solidaridad, entregó un documento con acciones y propuestas cuya lectura impresiona. Veámoslas:

La reforma política o Leyes de Mayo, elaborada en 2002 por el Foro Social para la Transparencia, como alternativa al “que se vayan todos”, reunió a 20 entidades apartidarias que estudiaron su utilidad en otros países y ofrecieron aplicarlas aquí. Las leyes proponen un nuevo régimen de partidos, eliminación de las listas sábana, libre acceso a la información pública, acotar la jurisdicción de la Corte, crear la Oficina de Presupuesto del Congreso, mecanismos de transparencia y controles, etc. Nunca fueron tratadas.

En materia económica, la Fundación Sales explica el rol de la sociedad civil en la economía del conocimiento, en un medio inhóspito. En 10 años, fundaciones y asociaciones aportaron, en promedio, más de 16 millones de dólares por año a investigación y desarrollo (I+D). Financian innovaciones científicas que pueden transferirse a la industria, como camino para crecer y superar nuestra pobreza.

“En la Argentina, hay hambre y desnutrición”, señala la red Nutrición 10-Hambre Cero: 55.000 niños sufren desnutrición aguda; 700.000, desnutrición crónica; casi 2,5 millones de madres y niños tienen anemia, que afecta su capacidad intelectual. Mil instituciones de la red se proponen eliminar el hambre y lograr una nutrición de excelencia en cinco años.

La Argentina está en “indigencia educativa”, a pesar del alto presupuesto en educación (6,4% del PBI): el 50% de los chicos deja el secundario, el 50% no comprende lo que lee, y estamos entre los 15 peores sistemas educativos de un total de 65 evaluados por el Programa Internacional de Evaluación de Alumnos, OCDE. La asociación Proyecto Educar 2050 dice que la legislación incluye medidas para superar esta situación, pero hay que aplicarlas. Decidida a colaborar, convocó a especialistas y presentó políticas posibles.

Frente al crónico déficit habitacional y de servicios, la Fundación Pro Vivienda Social es una fuente de ideas. Otorgó microcréditos para viviendas dignas a 8500 familias de Moreno y venció la resistencia de empresas de gas y otras para llegar a un mercado marginal nunca imaginado: así, 3500 familias dejaron la garrafa y se conectaron a la red con el consiguiente ahorro y mejoras en la calidad de vida. Con la Fundación Metas Siglo XXI estudiaron un proyecto para que todos los argentinos accedieran al gas. Ningún ministerio lo canalizó.

Ante miles de muertes en nuestras rutas obsoletas, la mencionada Fundación Metas presentó al Parlamento el proyecto Red Federal de Autopistas, que une las capitales de provincia y 1150 ciudades donde vive el 82% de la población. El proyecto implica el financiamiento sin peajes, la rehabilitación del ferrocarril y un sistema de transporte para la región metropolitana. Hace años que el proyecto no avanza.

El cuidado de la naturaleza es un desafío. La Argentina pierde una hectárea de bosque cada dos minutos; ya desapareció el 70% de los bosques de hace un siglo. En 20 años, perdimos el 80% del recurso pesquero. Más de 1800 especies de plantas están en extinción. Pero hay acciones: las fundaciones Vida Silvestre y Ambiente y Recursos Naturales, junto con otras instituciones y empresas, batallan por la falta de políticas en energía, madera, pesca, glaciares, cuencas hídricas, residuos. Como el 80% del país está en manos privadas, buscan involucrar a propietarios de tierras.

La “economía solidaria”, estudiada por el premio Nobel de Economía indio Amartya Sen, y en el país, por la asociación Inicia, Emprender para el Futuro, entiende que el PBI o el ingreso per cápita no son suficientes para medir el progreso o la pobreza. Considera las variables cualitativas humanas por sobre las cuantitativas económicas. Es la economía que desarrollan fundaciones y asociaciones artesanales o de microcrédito, cooperadoras escolares, mutuales, sociedades de fomento o cooperativas de trabajo que saben que, sin desarrollo social, no hay desarrollo económico. Actúan mayormente en ámbitos locales de suma pobreza.

Ante el panorama descripto, resta decir que tenemos usinas de inteligencia desaprovechadas. A la indiferencia se suman trabas legales y fiscales a las instituciones, enumeradas por el documento: trámites dificultosos para obtener personería jurídica, exageradas obligaciones para lograr exenciones fiscales, tributos como el IVA o el impuesto al cheque, reducción y hasta eliminación de incentivos a las donaciones: un cuadro desolador que la nueva confederación deberá enfrentar.

Un hecho esperanzador cierra el documento: lo protagoniza la Asociación de Ejecutivos en Desarrollo de Recursos para Organizaciones Sociales (Aedros), que reúne a entendidos en el arte de obtener donaciones ( fundraisers ). Ellos desarrollan estrategias exitosas. Saben “enamorar” al donante con las causas por las que trabajan. Porque saben que se dona por amor, no por utilidad fiscal. Tal el significado de la palabra “filantropía”.

© La Nación, septiembre 23, 2011