Asia ya no es el continente más pobre

Por Arturo Prins

Asia fue históricamente el continente más pobre, con elevado analfabetismo y poblaciones sufridas por guerras y divisiones, con territorios de escasos recursos naturales y pocos suelos fértiles, sin industrias innovadoras ni tradición cultural y universitaria para valerse del conocimiento.

Japón, sin embargo, desafió esas condiciones y en los años 50 fue el primer país asiático en adoptar la economía del conocimiento, por la que llegó a ser segunda potencia industrial del mundo. En los años 60, Corea del Sur, Singapur, Taiwán y Hong Kong lo imitan y obtienen crecimientos tan impresionantes que los apodaron los “tigres” o “dragones” asiáticos. Malasia, Tailandia, Indonesia, Filipinas y Vietnam deciden, en los años 90, abandonar sus economías primitivas y también imitar a sus vecinos por lo que los llaman “nuevos tigres” o “tigres menores”; un punto débil: suelen pagar bajos salarios, con largas jornadas laborales y pocos beneficios sociales.

Israel, otro protagonista, es el segundo país del mundo en disponibilidad de capitales de riesgo (venture capital) para empresas innovadoras de base tecnológica. China, en la tradición confuciana el “gran dragón”, en 2006 supera a Japón como segunda economía tras años de inversión en conocimiento.

Asia es así el mayor inversor en I+D (Investigación y Desarrollo): en 2012 aportaba el 36,1% del total mundial, superando a Estados Unidos-Canadá y la Unión Europea, que invertían el 31,1% y 26,6%, respectivamente. Muy atrás, América Latina-Caribe (3,5%), África (1,6%) y Oceanía (1%). Algunos puntos que explican lo ocurrido:

1) Cuando Corea del Sur impulsó su Primer Plan Económico (1962) era muy pobre e invertía en I+D el 0,2% del PBI. En 2013 encabeza el ranking mundial con el 4,36% y su economía es de las primeras del mundo y la segunda de Asia en atracción de capitales, después de Singapur.

2) La isla de Taiwán se separó de China comunista en 1949. Su vicepresidente en 1995 decía: “La única riqueza que teníamos eran nuestros ahorros y las reliquias del Museo Nacional de China que trajimos de Pekín. Decidimos invertir en educación y ciencia; enviamos jóvenes a estudiar al extranjero, sobre todo a Estados Unidos, con la condición de volver y trabajar por Taiwán. Ello nos permitió desarrollarnos.”

3) Singapur era puerto de piratas y contrabandistas hasta que sentó las bases de su prosperidad en 1965, tras independizarse de Malasia. El “milagro de Singapur” lo explica Lee Kuan Yew, presidente de esta pequeña ciudad-estado, en su libro “La historia de Singapur”: dice que dedicó sus esfuerzos a crear una generación con “alta preparación científica”, proponiéndose atraer investigadores de todo el mundo.

4) Malasia, uno de los “nuevos tigres” tuvo el crecimiento más veloz. A pesar de poseer petróleo, gas y recursos forestales, dos tercios de sus exportaciones son de alto valor agregado.

5) Tailandia, tradicional exportador agrícola, desarrolló tecnologías y su economía es de las más diversificadas de la región.

6) Los asiáticos promovieron la educación. En las PISA 2013 obtuvieron los mejores puntajes; los estudiantes de Sanghai fueron primeros en matemáticas, seguidos por los de Singapur, Hong Kong, Taipei, Corea del Sur y Japón. Europeos y americanos estuvieron por debajo.

Juan Enríquez, director de Life Sciences Project at Harvard Business School, decía: “No es necesario tener riquezas naturales para ser rico; no se puede serlo sin exportar conocimiento; hay que resignarse a ser pobres o educar a la población”.

© Criterio, 2015