Se presentó la Antología 25 Poetas Argentinos Contemporáneos Poesía de las Provincias y de Casa Mayor

La Fundación SALES para la Ciencia y la Cultura y la editorial Vinciguerra presentaron a fines del 2015 dos libros de poesía: Poesía de las provincias (de la colección 25 Poetas Argentinos Contemporáneos), antología recopilada por el académico Santiago Sylvester, y Casa Mayor, poesía reunida de Jorge Andrés Paita, seleccionada por Rodolfo Godino.

El acto se realizó en la sala Leopoldo Lugones de la Academia Argentina de Letras. Hizo la introducción el presidente de la Academia, José Luis Moure.

La presentación de Casa Mayor estuvo a cargo de Santiago Kovadloff, quien destacó la función de la poesía como aporte a la reflexión, contra la obviedad, y de allí que un buen poema es una invitación permanente a la relectura, una convivencia incesante con el lector. En en ese marco, destacó la obra de Paita como una voz personal de alguien que llevaba a la reflexión porque no hablaba de lo obvio sino que escribía para poder entender. (Ver video)

El director ejecutivo de Fundación SALES, Arturo Prins, consideró que Poesía de las provincias es una antología necesaria, ya que –como señala Sylvester – desde la Independencia, en la mayoría de los estudios, historias y antologías, se ve disminuida la importancia de la literatura de las provincias, e incluso se prescinde de ella. Destacó la labor pionera de Jorge Paita en el armado de las colecciones de poesía de la Fundación.

Poesía de las provincias fue presentada por Sylvester, quien se refirió a la exigencia de definir a quiénes incluir en la antología en un país con tantas variables estéticas. Reflexionó sobre el cambio en la poesía de las provincias, en la que el campo ha perdido la mística que tuvo en otras épocas.

Sylvester publicó sus primeros libros en el país, y luego en España, donde residió un tiempo y dirigió la revista Estaciones. Fue periodista en La Prensa (1967-70) y ha escrito artículos en favor de la poesía de nuestras provincias. La mayor parte de su obra es poética. Su provincia lo distinguió con los Premios Dirección de Cultura de Salta (1970) y Persona (1993). En España ganó el Premio Ignacio Aldecoa (1985) y el Jaime Gil de Biedma por Café Bretaña (1993), que mereció también nuestro Premio Nacional de Poesía (1997). En el país recibió en dos oportunidades el Premio Fondo Nacional de las Artes (1966 y 1977), el Sixto Pondal Ríos (1977), el premio Internacional Jorge Luis Borges (1999) y el Premio Municipal de la Ciudad de Buenos Aires (2008). Por tan fecunda obra, la Academia Argentina de Letras lo incorporó este año como miembro de número.

 


 

CULTURA

Arturo Prins: en Fundación SALES reunimos el “espíritu de geometría” y el “espíritu de fineza” *Agradecemos a la Academia Argentina de Letras por acompañarnos en la presentación de dos libros de poesía de particular importancia.

El primero, Casa Mayor, reúne la obra poética de Jorge Andrés Paita, cuyo antólogo fue el muy recordado y querido Rodolfo Godino.

El segundo libro, Poesía de las provincias, nos parece una antología necesaria. Santiago Sylvester, su antólogo, un incansable predicador de la poesía de nuestro territorio, afirmaba que desde la Independencia, en la mayoría de los estudios, historias y antologías, se ve disminuida la importancia de la literatura del interior, e incluso se prescinde de ella. El título de un trabajo suyo sobre esta situación lo dice todo: El país amputado.

Quisiera explicar por qué presentamos estos libros en forma conjunta. Conocí a Paita en los años 70, cuando nos desempeñábamos como periodistas en el diario La Prensa. Nos unía una gran amistad que hizo que lo acompañáramos y asistiéramos, con otro gran amigo, Osvaldo Mazzei, hasta el día de su muerte. Con Paita compartimos la creación de la Fundación SALES, en 1976, para editar la revista Papiro, donde él publicó poemas inéditos.

Años después Paita propuso a nuestra Fundación editar una antología de 25 poetas argentinos contemporáneos, que tenía compilada Osvaldo Svanascini, miembro de la Academia de Bellas Artes, con quien nos reuníamos en periódicos almuerzos. Como Papiro había dejado de editarse después de 12 años, creamos a continuación Ediciones Papiro, que presentó en 2005 la mencionada antología de Svanascini.

Fue Pablo Anadón quien observó algo que no habíamos advertido. En el suplemento literario de La Gaceta de Tucumán, se preguntaba cuál había sido el criterio de selección de Svanascini, pues no tuvo en cuenta sólo la contemporaneidad cronológica, sino que abarcó un amplio arco generacional, que iba desde la vanguardia surgida en los años 20 (Girondo, Molinari) hasta la aparecida hacia mediados de los años 70 (Etchecopar). Había también autores de la llamada generación del 40 (Girri, Orozco, Uribe), aunque la mayor parte estaba conformada por poetas que integraron la tendencia neo-vanguardista de los años 50 y 60. Svanascini, decía Anadón, partió de Oliverio Girondo, pero no incluyó a Baldomero Fernández Moreno ni a Enrique Banchs, Ezequiel Martínez Estrada o José Pedroni, a pesar de ser todos de la misma generación. Girondo, agrega Anadón, fue patrocinador de las vanguardias argentinas y nunca renegó de su vanguardismo, como sí lo hicieron Borges, Bernárdez, Marechal y otros, que no figuran en la antología de Svanascini. El propósito de Svanascini fue, entonces, mostrarnos la poesía que él vincula con la vanguardia.

Fue así que con Paita pensamos que debíamos hacer una segunda antología que incluyera a autores clásicos y neoclásicos, representativos de la poesía tradicional. La encargamos a Antonio Requeni y en Diciembre de 2012 la presentamos en esta misma sala. Incluyó a otros 25 poetas argentinos contemporáneos. Con Requeni también nos conocimos en La Prensa. Además de poeta, narrador de cuentos para niños y notable crítico, su preferencia por una determinada poética no lo condiciona para reconocer las excelencias de otras. Éste es, a mi juicio, un valor importante en él.

Apenas murió Paita, nos propusimos con Mazzei reunir su obra poética, cuya selección pedimos a Godino, por la amistad que lo unía con Paita y nosotros. Rafael Oteriño, a quien agradecemos su prólogo, dice en él que estamos ante “una de las voces más singulares de la poesía argentina de la segunda mitad del siglo XX.” Por eso la reunión de hoy quiere recordar a Paita, tanto por su obra poética que presenta hoy Santiago Kovadloff, como por haber inspirado estas antologías, cuyo tercer título también presentamos. Quiero destacar la tarea de la Editorial Vinciguerra, creada hace 30 años por Lidia Vinciguerra, gran propulsora de nuestra poesía, que ha editado el libro de Paita y lo distribuirá junto a las tres antologías.

Esto no concluye aquí, pues habrá una cuarta antología de poetas argentinos en el exterior, idea de Santiago Sylvester. Y como cada antólogo quedó con más autores que los 25 seleccionados, haremos un segundo tomo de cada antología con otros 25. Serán así 50 poetas argentinos contemporáneos de vanguardia, 50 de poesía tradicional, 50 de las provincias y 50 de argentinos en el exterior. O sea 200 poetas en ocho tomos. Los libros se venden sin fines de lucro y lo recaudado lo destinamos a un fondo para la siguiente edición.

Querría, finalmente, decir dos palabras sobre la Fundación SALES, que cumple 39 años. Nuestro origen estuvo vinculado al periodismo, a la comunicación social, a través de la revista Papiro, al punto que la Fundación tomó el nombre de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas y escritores, profesiones muy vinculadas por cierto.

La Fundación SALES apoya la ciencia y la cultura. Durante 15 años dimos recursos a nuestro Premio Nobel de Química, Luis Federico Leloir, para quien construimos un moderno laboratorio en Parque Centenario. Leloir fue miembro de la Academia Argentina de Letras hasta su muerte. La Fundación sostiene investigaciones del cáncer de discípulos de Leloir y de su maestro, el Premio Nobel Bernardo Houssay, que también ocupó el asiento científico de esta Academia.

Esto nos recuerda la referencia a las “dos culturas” del recordado libro de Charles Percy Snow, físico y novelista inglés. Se quejaba de la falta de comunicación entre estas culturas. Hilario Fernández Long, que fue rector de la Universidad de Buenos Aires, gustaba expresar estas dos culturas en términos de Pascal: el “espíritu de geometría” y el “espíritu de fineza”. Fernández Long decía que ambos espíritus podían y solían convivir en una misma persona. Yo diría que en la Fundación SALES, como en esta Academia, conviven ambas culturas.

*) Palabras del director ejecutivo de la Fundación SALES en la presentación de Poesía de las Provincias y Casa Mayor en la Academia Argentina de Letras.